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30 de noviembre de 2011

Suite Francesa, de Irène Némirovsky




Suite francesa es el segundo libro de la escritora Irène Némirovsky, pero después del buen sabor de boca que me dejó El Baile tenía claro que había de repetir.
La verdad es que a parte del estilo sencillo y elegante, de la capacidad de analizar los personajes y de dotarlos de una gran consistencia y coherencia, las dos novelas poco tienen en común. Ambas comparten personajes adinerados, ricos, egoístas e incluso banales, pero a parte de estos detalles son novelas bastante diferentes.

Suite francesa transcurre entre los años 1939 y 1942. La novela está estructurada en dos partes. La primera, Tempestad en Junio,  narra cómo diferentes personajes pertenecientes a estratos sociales  muy alejados unos de otros, viven la huida de Paris días antes de la invasión alemana. La verdad es que pese a haber leído bastantes libros sobre la segunda guerra mundial, es la primera vez que me encuentro con un relato sobre el éxodo forzado al que se vieron sometidas muchísimas familias durante la guerra. Parece un episodio que no existe, que se da por supuesto, que se sobreentiende, pero aquí está explicado con todo lujo de detalles lo que conlleva una huida de estas características: los preparativos, las maletas, lo que me llevo, lo que dejo, a quién dejo, … Cada personaje con su historia, con su vida y sus prioridades. La capacidad de adaptación (mayor cuanto más bajo es el estrato social al que se pertenece) es primordial para sobrevivir, junto con los privilegios que se puedan obtener, la astucia y sobre todo la suerte.

La segunda parte, Dolce,  toca otro tema poco explotado literariamente: la convivencia entre los soldados alemanes y el pueblo derrotado. Soldados alemanes que mientras esperan un nuevo destino  viven entre y con franceses, en sus casas, compartiendo estancias, comidas y recuerdos. Es una convivencia tranquila, lo que dificulta a ciertos personajes no acabar teniendo estima hacia algunos de esos alemanes que les explican que encuentran a faltar a su mujer, o que tienen una hija pequeña a la que hace meses que no ven. 

Un libro con una prosa exquisita, sencilla y cuidada, con mucho peso en todos los personajes y  además una curioso documento sobre cómo se vivieron los primeros años de la guerra en ciertas ciudades francesas. En todo momento se muestra una Francia apática, vencida y resignada. 

Cómo comenté en mi reseña de El BaileIrène murió asesinada a los 39 años en el campo de concentración de Auschwith, dejando tras de sí dos hijas y una maleta llena de manuscritos entre los que se encontraba Suite francesa. Al cabo de los años su hija Denise decidió mecanografiar el manuscrito antes de confiar la obra de su madre al conservador del IMEC (Institut Mémoire de l'Édition Contemporaine). Con la ayuda de una lupa pudo descifrarlo, ya que estaba escrito en letra minúscula para economizar tinta y papel. 

http://www.elpais.com/fotografia/portada/Manuscrito/Suite/francesa/1942/elpdiacul/20110416elpbabpor_3/Ies/
Un libro con el que he disfrutado mucho, además, pensar que la autora vivió todo esto en primera persona mientras lo escribía, le da mucha más fuerza y credibilidad al texto.

23 de julio de 2011

Purga, de Sofi Oksanen





“Mayo de 1949

¡Por una Estonia libre!

Tengo que intentar escribir cuatro palabras para no volverme loco y caer en la depresión. Esconderé mi libreta aquí debajo del suelo del cuartucho, para que nadie lo encuentre, aunque me descubran a mí. Ésta no es vida para un hombre. Una persona necesita a otra, a alguien con quién hablar. Intento hacer abdominales, mover los músculos, pero ya no soy un hombre sino un cadáver. Un hombre hace las tareas de su casa, pero en mi casa trabaja la mujer, y eso es una vergüenza para el hombre (...).

Hans Pekk,
hijo de Eerik,
campesino de Estonia“

Así empieza Purga, una novela MAGNÍFICA de la autora finlandesa Sofi Oksanen ambientada en la Estonia rural . La novela nos sitúa en una Estonia independiente que es ocupada por la Unión Soviética (1940). En 1941 Estonia pasa a ser ocupada por la Alemania nazi hasta que en 1944, de nuevo, la Unión Soviética integra a Estonia en su territorio. En 1991 Estonia vuelve a ser un país libre y es en el año 1992 cuando finaliza la novela. Por tanto, el grueso de la novela transcurre bajo la Estonia ocupada por los comunistas lo que nos permite una vez más escalofriarnos ante la dureza y la crueldad de las invasiones. La novela relata el encuentro entre dos mujeres, Aliide y Zara ya en el 1992.  Aliide es una mujer solitaria con muchos secretos que esconder y otros muchos que olvidar. Zara es una joven rusa fugitiva de una red de tráfico de mujeres. Una chica que ha perdido el amor propio gracias a los maltratos y vejaciones sufridas y que es capaz de cualquier cosa para escapar de la terrible vida a la que se ve sometida.

Y gracias a ese encuentro entre Aliide y Zara iremos conociendo sus vidas, narradas a través de capítulos cortos y desordenados cronológicamente. El libro se centra sobre todo en Aliide, superviviente de las ocupaciones y claro ejemplo de lo que puede llegar a hacer el ser humano por amor, por odio, por celos e incluso por arrepentimiento.

Los personajes están muy bien construídos, son muy constantes, por ejemplo, Aliide es fría en la primera y en la última página, nunca pierde ese talante calculador. Y lo que no llegan a perder ninguna de las dos protagonistas es el miedo, nunca, Zara y Aliide siempre tienen miedo, y ese miedo genera una tensión que se palpa en toda la novela.


Por otro lado, no es una novela cercana, existe una distancia entre el lector y los personajes que no pienso que sea negativa. El lector es claramente un espectador al que se le contagia el miedo y la vergüenza de las protagonistas. Algunos pasajes tienen un grado elevado de crudeza aunque creo que necesaria para entender a los personajes y sus reacciones.

En fin, una novela recomendable al 100%,que a mí personalmente me recuerda una vez más lo afortunada que soy por no haber tenido que vivir ninguna guerra, no haber pasado hambre y no saber lo que es tener que decidir entre tu vida y la de otro.

25 de febrero de 2011

Maus, de Art Spiegelman.

http://www.guiadelcomic.com/comics/maus.htm
Fui a ver a una amiga  y salí de su casa con Maus debajo del brazo. Se extrañó de que no lo conociera, “Buenísimo, lo regalo siempre que puedo” me dijo. Miré la portada y ví que había sido Premio Pulitzer en 1992 y cuando llegué a casa busqué un poco más de información sobre el libro (un Pulitzer no se lo dan a a cualquiera…)
Encontré una página monográfica sobre Maus y su autor, http://www.guiadelcomic.com/comics/maus.htm, que leí fervorosamente. Cómo podéis imaginar la página se deshacía en elogios sobre el cómic, lo encumbraba como OBRA MAESTRA, en mayúsculas, así que, las expectativas que tenía del cómic en cuestión eran muuuuy altas.

Pues las expectativas se han cumplido, en mi humilde opinión es realmente una OBRA MAESTRA. La verdad es que poco puedo decir que no esté ya escrito en el link antes enunciado, pero lo intentaré.

Maus es un cómic y cuenta la historia de Vladek, un superviviente del holocausto cuya vida se encarga de dibujar y redactar su propio hijo Art. Consta de dos partes, ”Mi padre sangra historia” que transcurre entre 1935-1944 y “Y allí empezaron mis problemas” que abarca desde la llegada de Vladek a Auschwitz hasta el final de la guerra. De manera curiosa los personajes dibujados tienen cuerpos humanos y rostros animales. Los judíos son ratas, los polacos son cerdos y los nazis son gatos, pero este detalle, lejos de incordiar en la lectura, creo que ayuda a modular la intensidad de la historia.

El cómic empieza con una visita de Art a su padre en la que le plantea que quiere escribir un libro sobre su vida en Polonia y durante la guerra. A partir de aquí, el libro navega entre presente y pasado, los encuentros entre Art y su padre para recopilar información y los relatos de Vladek sobre su vida y cómo logró sobrevivir a la barbarie.

Ni que decir tiene que las vivencias de Vladek son duras, aunque narradas sin artificios, con una manera muy directa y detalles los justos, que logran una credibilidad total en las escenas. Por ejemplo, los primeros alimentos que toma Vladek una vez ha salido de Auschwitz consisten en pollo y leche de una granja a la que llega caminando con su traje de rayas.


“La leche y los pollos habían sido demasiado para nuestros estómagos. Teníamos una diarrea grave. Estuvimos mal unos días…”

Pues a esos detalles me refiero. Ni se obvia ni se supone nada, y entonces cualquier escena adquiere dimensiones reales.

Pero aunque parece que en el libro todo gira en torno a Vladek y su vida, no es así. Cuando se retorna al presente, en esas visitas “interesadas” se detecta la tensa relación entre Art y su padre, el posible sentimiento de culpabilidad de Art por haber nacido después de la guerra, los celos que parece que siente hacia Richie, su hermano, al que no llegó a conocer ya que no sobrevivió al holocausto y que es nombrado constantemente. Pero además, Anja, primera mujer de Vladek y madre de Art, se suicida después de la guerra, hecho que parece que ninguno de los protagonistas haya superado y que añade más distancia entre ellos.

Parece mentira que todo esto pueda desprenderse de un cómic, con diálogos cortos y directos,  pero así es y aquí es dónde radica el mérito. El equilibrio entre los dibujos, los textos y la temática es para mí, perfecto. Realmente, tal y como dice la crítica de Umberto Eco sobre este libro, es “hipnótico”, te arrastra y vas leyendo, y leyendo, …Vives el amor de Vladek hacia Anja, sufres el hambre, la angustia, el carácter insoportable de Vladek (porque a veces es odioso), la desubicación de Art y su lucha interna.

En conclusión, me ha parecido un libro imprescindible, una obra de arte que además trata de un tema tan arriesgado y delicado de una manera impecable. Una etapa en la historia mundial que no debemos olvidar nunca.

11 de febrero de 2011

Lo que esconde tu nombre, de Clara Sánchez

El pasado mes de diciembre leí de esta misma autora Un millón de luces. Un libro bien escrito, me gustó como se adentraba en los personajes, como los radiografiaba  y como se anticipaba a ciertas situaciones. Así que cuando cogí en la biblioteca Lo que esconde tu nombre, Premio Nadal 2010, mis expectativas eran altas.
El resultado, decepcionante. Me esperaba un gran thriller y me he encontrado con una historia de intriga floja, con personajes a veces poco reales, temas como el holocausto, los campos de exterminio y la ideología nazi explotados de una manera fácil y sin mucha profundidad.
Sandra es una chica embarazada, que no quiere al padre de su hijo y que decide marcharse a la casita que su hermana tiene en la costa para decidir que hacer con su vida. Allí conoce un matrimonio de noruegos octogenarios que la ayudan y se convierten en los afables abuelos que ella no ha tenido. Se va involucrando en sus vidas hasta que decide mudarse a vivir con ellos. Entonces aparece en escena Julián, un anciano ex prisionero del campo de Mauthausen que le explica a Sandra el oscuro pasado de sus “afables abuelos”.
A partir de aquí ocurren cosas sin explicación lógica aparente. ¿Porqué Sandra no se va? Tiene 30 años y está embarazada y se comporta como una chica de 16 (entre otras cosas, está embarazada de unos 6 meses y aún va en moto) , aunque se recalque constantemente que su grado de madurez aumenta día tras día por todo lo que está viviendo.
¿Cuál es el objetivo de Julián? Primero parece que es aniquilar a los noruegos movido por la sed de venganza pero después de 400 hojas ya no entiendes nada, porque a parte de investigar y vigilar no ha hecho nada más.
El final muy flojo, convencional, cómo si la escritora hubiera estado cansada de escribir. Creo que si le quitamos la temática nazi, el libro hubiera resultado más equilibrado y creíble porque lo que ha resutado es un obra light con un ingrediente explosivo que lo único que hace es marcar más la poca fuerza del libro.