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22 de enero de 2012

Las uvas de la ira, de John Steinbeck

Un libro que llevaba tiempo en mi estantería, mucho tiempo. Me lo recomendó un ex compañero de trabajo hace por lo menos 6 años. En realidad me recomendó Germinal de Émile Zola y Las Uvas de la Ira de John Steinbeck.

Yo le hice caso y tal y cómo algunos ya habréis leído en el post en que comentaba el libro La Perla,  también de Steinbeck, lo pasé tan mal con Germinal que cuando lo acabé me quedé sin ganas de leerme algo del mismo calibre y por eso fui postergando la lectura de Las uvas de la ira.

Finalmente, después de leer comentarios tranquilizadores y con tanto entusiasmo como el de Carol sobre mi gran obra pendiente, me lancé (ja, ja , parece que habla de jugarme la vida y sólo estoy hablando hablo de leer un libro….)

Y bueno, que deciros!!! Vaya maravilla de libro. La verdad es que he disfrutado muchísimo pese a la tristeza, la miseria y la injusticia que se respira. Para el que no lo sepa, la temática del libro se centra en los movimientos migratorios que tuvieron lugar en EEUU sobre los años treinta, después de la Gran Depresión. Miles de familias agricultoras cuyas tierras eran reclamadas por los bancos, deciden emigrar hacia California, una tierra verde, con casitas blancas y en la que, según los panfletos que llegan a sus manos, hace falta mucha mano de obra para recoger la fruta.

La familia Joad es una de esas familias que decide ir en busca de un futuro y de una nueva vida. Una familia extensa, formada por tres generaciones, capitaneadas básicamente por la madre. Ella es la que toma las decisiones importantes cuando están hundidos, es la mantiene la frialdad y el temple. Un personaje de una dureza increíble.

Un libro en el que las injusticias, la explotación y la degradación del ser humano están a la orden del día. La necesidad de comer y de alimentar a unos hijos les lleva a aceptar condiciones laborales inhumanas a toda esta masa de personas que han dejado los recuerdos y parte de su vida al otro lado del país.

“¿Cómo podremos vivir sin nuestras vidas? ¿Cómo sabremos que somos nosotros si no tenemos pasado?”

“No se necesita valor para hacer una cosa cuando es lo único que puedes hacer”

Un libro que podríamos adaptar perfectamente a nuestra época, en la que los salario bajan dada la gran oferta de trabajadores existentes, en la que ciertas personas tiene que escoger entre su dignidad como trabajador o su necesidad de sobrevivir aceptando salarios vergonzosos. Una sociedad que no acepta a aquellos de fuera que vienen a buscar trabajo, provocando que la oferta aumente y que los salarios bajen. A aquellos pobres que vienen a quitarles el trabajo y las ayudas a los autóctonos, que van sucios, que están enfermos. El único que los acepta es el propietario / empresario que se frota las manos ante todas estas perspectivas de mano de obra barata. Pero después de frotarse las manos se intranquiliza porque también tiene miedo. Miedo de que ese conjunto de hombres que se saben explotados se junten, se pongan de acuerdo y puedan luchar.

“Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría de gente que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos.”

Un libro muy, pero que muy recomendable, con grandes reflexiones sobre los valores humanos y con análisis socioeconómicos muy interesantes.

Una buena manera de poner cara a los protagonistas de este libro es admirar algunas de las fotografías que realizó Dorothea Lange, fotógrafa que trabajaba para la Administración Federal fotografiando los efectos de la Gran Depresión. En 1936, en uno de los campamentos en los que se juntaban trabajadores agrícolas en espera de trabajo, tomó la la fotografía que dio la vuelta al mundo, Migrant Mother.

http://aprendersociales.blogspot.com/2009/02/la-madre-migrante.html
El relato de la autora con respecto a cómo fue tomada la fotografía es el siguiente:

Vi y me acerqué a la famélica y desesperada madre como atraída por un imán. No recuerdo cómo expliqué mi presencia o mi cámara a ella, pero recuerdo que ella no me hizo preguntas. No le pedí su nombre o su historia. Ella me dijo su edad, que tenía 32 años. Me dijo que habían vivido de vegetales fríos de los alrededores y pájaros que los niños mataban. Acababa de vender las llantas de su coche para comprar alimentos. Ahí estaba sentada reposando en la tienda con sus niños abrazados a ella y parecía saber que mi fotografía podría ayudarla y entonces me ayudó. Había una cierta equidad en esto.

Espeluznante, verdad? Para finalizar también le podremos música a este triste episodio de la historia. The ghost of Tom Joad , de Bruce Springsteen. La verdad es que no soy muy fan de este buen hombre pero esta canción en concreto sí que me gusta. Las imágenes del video valen la pena (aparecen más fotos de Dorothea Lange, entre otras de igual envergadura)


Muchas gracias a todos los que me animaron a leerlo, la verdad es que un gran libro sobre los valores humanos. Un tesoro. 

8 de noviembre de 2011

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson


Finalmente completé mi particular trilogía formada por Drácula, de Bram Stoker, Frankenstein de Mary Shelley y El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, del autor de la mítica Isla del Tesoro, Robert Louis Stevenson.
Supongo que a estas alturas no hay nadie que no conozca el argumento de esta novela. Por un lado nos encontramos con el respetable Dr. Jekyll , admirado por sus colegas y con una brillante reputación. Por otro lado está el malvado Mr. Hyde, que aparece entre las tinieblas y la oscuridad capaz de efectuar los ataques más despiadados contra cualquiera que se cruce en su camino. En medio de tan opuestos personajes se encuentra el abogado del Dr. Jekyll, Mr. Utterson, quien empieza a sospechar de la extraña relación que une a ambos personajes.

Es una novela sombría, ambientada en un Londres húmedo, con densa niebla, callejones oscuros y miedo. Con personajes acaudalados, cultos y muy amigos de sus amigos. Es curioso el hecho de que no aparece ningún personaje femenino relevante, parece que esto contribuye a ese tono gris de la novela. Si entrase en escena algún personaje femenino rompería esa armonía de colores tétricos y oscuros (al menos en mi mente).

La verdad es que el hecho de saber la historia le quita un poco de magia, y es una pena, ya que como novela de suspense es de las mejores que he leído en cuanto a original y descabellada.  Pero además de ser un relato genial de intriga, contiene el gran tema de la dualidad, de la coexistencia entre nosotros y nuestro alter ego, esa sombra que se encarga de ejecutar los deseos más ocultos de nuestro propio ser, los prohibidos, censurados.

La edición que he leído me ha permitido descubrir muchísimas cosas interesantes con respecto a esta gran obra y su autor. Por ejemplo, que fue una obra cuyas claves principales partieron de una pesadilla que tuvo Stevenson, y que hizo que se pasara los tres días siguientes escribiendo y dando forma a la historia. Su mujer la leyó y consideró que la obra había de ser más alegórica, así que Stevenson decidió quemarla y reescribirla de nuevo, tardando tres días más.  El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde,  fue concebido, escrito, re-escrito  e impreso en diez semanas, impresionante, ¿no?

También dicen que, en realidad , Stevenson disfrutó en su juventud de los placeres de la vida nocturna, aunque no se le suponen grandes excesos, y apoyándose en esto, existe la teoría de que su mujer vio en aquella primera versión demasiados tintes autobiográficos en las acciones de Hyde que posiblemente dañarían  la reputación de Stevenson como escritor para jóvenes (ya se había publicado La Isla del Tesoro por aquel entonces).


Robert Louis Stevenson
http://www.leerypensar.com/?p=205

No sé si realmente todos tenemos en nuestro interior ese ser tan reprimido y tan maligno que nos hace ver el autor. Stevenson lo exagera al máximo, pero quizás sí que todos tenemos ese lado oscuro, un poco más light,  del cual cuando somos conscientes de su existencia nos avergonzamos pero que de igual manera, de vez en cuando, necesitamos dejar en libertad. Como Jekyll...

7 de septiembre de 2011

Frankenstein o el Moderno Prometeo, de Mary Shelley.


La verdad es que parece mentira que a mi edad y con lo que me gusta leer no hubiera sucumbido a obras tan famosas como Drácula de Bram Stoker (1897), Frankenstein de Mary Shelley (1818) o El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert Louis Stevenson (1886).

Finalmente, esta primavera me leí Drácula y antes de verano Frankenstein, por tanto, de mi particular trilogía me queda pendiente El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde que espero encontrar pronto en la biblioteca.

Me han encantado ambos, he disfrutado muchísimo aunque son bastante diferentes. Supongo que jugaba a mi favor el no saber más que lo justo de ambas historias,
Prueba de mi casi total ignorancia es la sorpresa cuando descubro que Frankenstein no es el mostruo, sino su creador!! Un tremendo shock. Toda la vida diciendo: “de qué vas disfrazado, ¿de Frankenstein?” o “Tienes el flequillo como Frankenstein”. Error.

La segunda sorpresa fue acabar el libro y descubrir que el mítico y único trozo de la película conocido por mí (y que os dejo enlace) en el qué el monstruo (je, je, que no Frankenstein) se relaciona con una niña que le enseña a tirar flores en un estanque, y que, obviamente, acaba siguiendo el mismo camino que las flores, no existía.



En el libro se narra lo siguiente:

“…una niña llegó corriendo cerca del lugar donde yo me escondía, riendo como si jugara a escapar de alguien. La pequeña pasaba por la tumultuosa orilla del río cuando, de repente, resbaló y cayó en sus aguas bravas. La chiquilla había perdido el conocimiento. Estaba intentando que recobrara el sentido cuando, de súbito, apareció el campesino que debía haber estado jugando con ella. Al verme, el hombre se abalanzó sobre mí, me arrebató la niña de los brazos y salió huyendo hacia las profundidades del bosque”


La historia principal es la de Víctor Frankenstein, un joven obsesionado por lo que en su época se denominaba filosofía natural . Nuestro protagonista no para de investigar hasta que descubre como poder otorgar vida a objetos inanimados. A partir de este hito decide dedicar su vida plenamente a crear un ser. Y lo consigue. Crea al mostruo.

“Una espantosa noche de noviembre contemplé el resultado de mis arduos esfuerzos. Con una angustia que devino agonía, distribuí los instrumentos de la vida frente a mí para intentar infundir una chispa de ser al objeto inanimado que yacía a mis pies. Era ya la una de la noche. Una lluvia lúgubre golpeaba los cristales y la vela estaba  a punto de apagarse cuando, iluminado por el resplandor de la casi consumida luz, vi que el ojo amarillento y mortecino de la criatura se abría; respiró con dificultad y agitó sus miembros con un movimiento convulso.”

“¡Ay de mí! Ningún mortal podría soportar el horror de ese semblante. Ni siquiera una momia devuelta a la vida podría ser tan repugnante como ese desdichado.”

Tras la decepción por el resultado de su obra, Víctor huye aterrado por el monstruo que ha creado. De manera confusa, el monstruo abandona el apartamento de Víctor propiciando así un alivio pasajero para el protagonista, que empezará a sufrir fiebres nerviosas y complejos de culpabilidad que mermarán su salud y su felicidad. No voy a explicar nada más de la historia, el que la conozca no lo necesitará y el que no, disfrutará más de la lectura si decide leerla.

Leer este libro ha resultado un placer por varios motivos. Uno de ellos, al igual que me pasó con Drácula, es descubrir la elegancia de estos autores británicos y el comportamiento de la clase alta europea del siglo XIX, digo clase alta porqué ambos libros tienen como protagonistas personajes con muchísimo dinero, con vidas desahogadas que les permiten viajar, estudiar, … A su vez los diálogos son extremadamente educados y la prosa me ha resultado muy elegante. Quizá alguien la encontrará empalagosa pero a mí no me lo ha parecido. El valor que otorgan a la amistad es muy significativo, son amistades muy firmes y duraderas, de amor sincero. Muy curioso este punto también.

El segundo motivo lo forman los fantásticos diálogos entre el monstruo y Víctor. Qué bien argumentado ese derecho a la felicidad que exige el monstruo y que dudas despierta en su creador. Cómo se nos transmite ese dilema moral que le come las entrañas al protagonista, cómo se muestran de manera gradual los efectos de la marginación en un ser humano, la no integración y el aislamiento forzado.

“Mi maldad la origina mi desgracia. ¿No ves que la humanidad me ha marginado con su odio? Tú mismo, mi creador, me descuartizarías para conseguir la victoria. Piensa en ello y dime por qué debería yo compadecerme del hombre si él es incapaz de apiadarse de mí”

Realmente increíble poder escribir una novela de esta índole, con un trasfondo tan duro y de una manera tan bien estructurada. Sinceramente, a mí me ha parecido una obra genial. Un deleite leer algo así.