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8 de febrero de 2012

Mi abuelo llegó esquiando, de Daniel Katz



Mi abuelo llegó esquiando es una novela bastante interesante y curiosa. La vi expuesta en la biblioteca y después de leer la sinopsis me la llevé sin más. Bien podía haber sido el típico libro que a las tres páginas lo dejas pero no fue el caso. Es un libro entretenido, con un sentido del humor muy satírico (cosa que adoro) y me ha parecido diferente.

¿Y de qué trata? Pues nos relata historias de una familia judía de origen ruso afincada en Finlandia. Las historias tienen como protagonistas principales a los miembros masculinos de varias generaciones. Nos encontramos con personajes muy peculiares como el bisabuelo Salman, contrabandista que huyó de Siberia, y su hijo, el abuelo Benno, hombre de metro cincuenta que ejercía de cornetista del zar.

“A mi pobre abuelo le crecían los enanos: en primer lugar, era el más bajo de todos, en segundo lugar, era judío; y en tercero, era el más bajo de todos los judíos, así que era el blanco de un sinfín de maltratos”.

También son protagonistas el hijo de Benno, Arje, comunista que luchó en el bando alemán contra los rusos. El narrador del libro es el hijo de Arje que junto con su hermano Andrei también protagonizan alguna historia.
Son relatos divertidos que tienen como telón de fondo las diferentes guerras sufridas a lo largo del período de tiempo que comprenden cuatro generaciones. Por tanto nos encontramos con la guerra ruso-japonesa, la primera y la segunda guerra mundial.

Un libro curioso y fácil de leer, que nos arranca carcajadas en algunos momentos y que a través de una narración ligera y amena nos acerca un poco más a la historia de todo ese norte de Europa sobre el que a veces sabemos tan poco. Nos muestra como una familia intenta, de generación en generación, sobrevivir sin perder su esencia judía, sin ningún tinte dramático, todo a través de retazos de su historia básicamente alegres y divertidos. Hay alguna que me ha resultado un poco aburrida pero en general el balance es muy positivo. Si la temática os parece atractiva leerlo, vale la pena. 

22 de enero de 2012

Las uvas de la ira, de John Steinbeck

Un libro que llevaba tiempo en mi estantería, mucho tiempo. Me lo recomendó un ex compañero de trabajo hace por lo menos 6 años. En realidad me recomendó Germinal de Émile Zola y Las Uvas de la Ira de John Steinbeck.

Yo le hice caso y tal y cómo algunos ya habréis leído en el post en que comentaba el libro La Perla,  también de Steinbeck, lo pasé tan mal con Germinal que cuando lo acabé me quedé sin ganas de leerme algo del mismo calibre y por eso fui postergando la lectura de Las uvas de la ira.

Finalmente, después de leer comentarios tranquilizadores y con tanto entusiasmo como el de Carol sobre mi gran obra pendiente, me lancé (ja, ja , parece que habla de jugarme la vida y sólo estoy hablando hablo de leer un libro….)

Y bueno, que deciros!!! Vaya maravilla de libro. La verdad es que he disfrutado muchísimo pese a la tristeza, la miseria y la injusticia que se respira. Para el que no lo sepa, la temática del libro se centra en los movimientos migratorios que tuvieron lugar en EEUU sobre los años treinta, después de la Gran Depresión. Miles de familias agricultoras cuyas tierras eran reclamadas por los bancos, deciden emigrar hacia California, una tierra verde, con casitas blancas y en la que, según los panfletos que llegan a sus manos, hace falta mucha mano de obra para recoger la fruta.

La familia Joad es una de esas familias que decide ir en busca de un futuro y de una nueva vida. Una familia extensa, formada por tres generaciones, capitaneadas básicamente por la madre. Ella es la que toma las decisiones importantes cuando están hundidos, es la mantiene la frialdad y el temple. Un personaje de una dureza increíble.

Un libro en el que las injusticias, la explotación y la degradación del ser humano están a la orden del día. La necesidad de comer y de alimentar a unos hijos les lleva a aceptar condiciones laborales inhumanas a toda esta masa de personas que han dejado los recuerdos y parte de su vida al otro lado del país.

“¿Cómo podremos vivir sin nuestras vidas? ¿Cómo sabremos que somos nosotros si no tenemos pasado?”

“No se necesita valor para hacer una cosa cuando es lo único que puedes hacer”

Un libro que podríamos adaptar perfectamente a nuestra época, en la que los salario bajan dada la gran oferta de trabajadores existentes, en la que ciertas personas tiene que escoger entre su dignidad como trabajador o su necesidad de sobrevivir aceptando salarios vergonzosos. Una sociedad que no acepta a aquellos de fuera que vienen a buscar trabajo, provocando que la oferta aumente y que los salarios bajen. A aquellos pobres que vienen a quitarles el trabajo y las ayudas a los autóctonos, que van sucios, que están enfermos. El único que los acepta es el propietario / empresario que se frota las manos ante todas estas perspectivas de mano de obra barata. Pero después de frotarse las manos se intranquiliza porque también tiene miedo. Miedo de que ese conjunto de hombres que se saben explotados se junten, se pongan de acuerdo y puedan luchar.

“Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría de gente que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos.”

Un libro muy, pero que muy recomendable, con grandes reflexiones sobre los valores humanos y con análisis socioeconómicos muy interesantes.

Una buena manera de poner cara a los protagonistas de este libro es admirar algunas de las fotografías que realizó Dorothea Lange, fotógrafa que trabajaba para la Administración Federal fotografiando los efectos de la Gran Depresión. En 1936, en uno de los campamentos en los que se juntaban trabajadores agrícolas en espera de trabajo, tomó la la fotografía que dio la vuelta al mundo, Migrant Mother.

http://aprendersociales.blogspot.com/2009/02/la-madre-migrante.html
El relato de la autora con respecto a cómo fue tomada la fotografía es el siguiente:

Vi y me acerqué a la famélica y desesperada madre como atraída por un imán. No recuerdo cómo expliqué mi presencia o mi cámara a ella, pero recuerdo que ella no me hizo preguntas. No le pedí su nombre o su historia. Ella me dijo su edad, que tenía 32 años. Me dijo que habían vivido de vegetales fríos de los alrededores y pájaros que los niños mataban. Acababa de vender las llantas de su coche para comprar alimentos. Ahí estaba sentada reposando en la tienda con sus niños abrazados a ella y parecía saber que mi fotografía podría ayudarla y entonces me ayudó. Había una cierta equidad en esto.

Espeluznante, verdad? Para finalizar también le podremos música a este triste episodio de la historia. The ghost of Tom Joad , de Bruce Springsteen. La verdad es que no soy muy fan de este buen hombre pero esta canción en concreto sí que me gusta. Las imágenes del video valen la pena (aparecen más fotos de Dorothea Lange, entre otras de igual envergadura)


Muchas gracias a todos los que me animaron a leerlo, la verdad es que un gran libro sobre los valores humanos. Un tesoro. 

5 de enero de 2012

El verano sin hombres, de Siri Hustvedt




Por lo que he ido leyendo en varios blogs, muchos lectores tienen una relación extraña con Paul Auster. Yo la tengo con su mujer, Siri Hustvetd. El primer libro suyo que me leí me encantó. Fue Todo cuanto amé. Un libro de esos que dejan huella, denso a trozos, muy íntimo, con unos personajes muy bien construidos, dulce, duro, complejo, doloroso. Bueno, de los mejores libros que he leído nunca y que aprovecho para recomendaros a todos.

Tiempo después apareció Elegía para un americano. El libro prometía pero no me gustó. La escritora es muy buena escritora pero el enfoque de la historia y la propia historia en sí me decepcionó bastante. Quizás el listón estaba muy alto…..

Así que se creó un paréntesis en nuestra relación. No me apetecía leer nada más suyo. Pero hace poco, cuando fui a comprar algunos regalos de Navidad, lo vi. El verano sin hombres.  Decidí darle una nueva oportunidad y lo compré, había pasado bastante tiempo y quizás la sombra de Todo cuanto amé se había desdibujado un poco.

La protagonista de El verano sin hombres es Mia, una mujer a la que su marido, Boris, un científico reputado, la acaba de dejar por una francesa más joven alegando que desea una pausa en su matrimonio tras 30 años de convivencia.

“Poco tiempo después de que él dijera la palabra pausa me volví loca y tuvieron que ingresarme.” 

Con esta frase empieza el libro. Una vez Mia sale del psiquiátrico decide ir a pasar una temporada al lugar donde creció, un  pueblo en Minnesota en el que vive su madre octogenaria y en el que decide refugiarse. Allí conocerá a las amigas de su madre, estableciendo una relación muy especial con Abigail, una viejecita muy particular con unas premisas muy claras sobra la vida que considera que renunciar a los propios deseos es una aberración. 

Mia también dará clases de poesía a unas adolescentes con relaciones conflictivas entre ellas que le harán recordar ciertas situaciones de su pasado y compartirá confidencias con su vecina Lola, una joven madre con un, digamos, un visceral marido y dos encantadores hijos pequeños.

Es una novela muy bien escrita, con frases que invitan a reflexionar.

“Yo misma me preguntaba por qué lo amaba. Si Boris me hubiese dejado a los dos años de convivencia o incluso a los diez, el daño hubiese sido bastante menor. Treinta años es mucho tiempo, y un matrimonio se anquilosa de tal forma que adquiere un carácter casi incestuoso y un complejo ritmo de sentimientos, de diálogos y de asociaciones.”

Un libro que delante de una situación en la que una mujer es abandonada por su marido, inspira y transmite calma, nada de tragedias, nada de desenfrenos propios del post abandono, sólo calma y reflexión y una vida que continúa, conociendo gente nueva de todas las edades, resolviendo conflictos y enfrentándose a otros. La calificaría como “un paseo”, algo tranquilo que fluye.

Quizás me esperaba más, aunque sinceramente no sé deciros tampoco qué más. Más intensidad, no sé...pero la novela no me ha disgustado. Hombre, para mi no es la novela del año pero tiene mayor valoración (para mi) que Elegía para un americano y bueno, esto hace que me haya reconciliado un poquito con Siri Hustvedt. Soy capaz de volver a apreciar su prosa pese a que a veces no me guste la historia y este libro ha hecho que tenga ganas de leer La mujer temblorosa. Libro que nació a raíz de unos temblores que la autora sufrió mientras hablaba en un homenaje que le hacían en la universidad a su padre. 

therumpus.net

Según la editorial Anagrama: “Ésta es la lúcida crónica de la búsqueda de un diagnóstico y que hará que la es­critora se interne en los vericuetos de la psiquiatría, la neurología y el psicoanálisis. “

Pinta bien, no? Os dejo un link a una entrevista publicada en el periódico La Vanguardia y que es bastante interesante.

Saludines!